Aquí va una verdad incómoda: un sistema de extracción puede estar encendido y, aun así, desperdiciar energía a diario. Como conducir con las ruedas desinfladas: llegas, pero gastas más combustible y castigas el motor.
Lo valioso primero: cuando el mantenimiento falla, el consumo sube y las emisiones también. No por magia, sino por física básica.
Qué cambia cuando el sistema está bien mantenido
Un extractor limpio y ajustado mueve el aire con menos esfuerzo. Menos esfuerzo = menos electricidad. Y si consumes menos electricidad, tu huella de carbono baja.
Piénsalo como una pajita obstruida. Para beber, tienes que aspirar más fuerte. El ventilador hace lo mismo cuando hay filtros saturados o conductos sucios.
Beneficios directos:
- Menor consumo eléctrico al reducir pérdidas de carga.
- Menos emisiones indirectas de CO₂ asociadas a la energía usada.
- Mayor vida útil de motores y componentes.
- Ambientes más seguros y confortables para las personas.
Dónde se pierde la energía (y cómo evitarlo)
Filtros saturados
Un filtro cargado estrangula el caudal. El motor compensa trabajando más horas o a mayor potencia.
Qué hacer: limpieza o sustitución según uso real, no solo calendario.
Conductos con grasa o polvo
Cada capa añade fricción. Es como correr con mochila.
Qué hacer: inspecciones periódicas y limpieza técnica.
Ventiladores desajustados
Desequilibrios y vibraciones roban eficiencia y generan desgaste prematuro.
Qué hacer: verificación de caudal, presión y estado mecánico.

Energía y emisiones: la relación que casi nadie explica
La mayoría de edificios no emiten CO₂ por el extractor en sí, sino por la electricidad que consume. Si esa energía procede de la red, cada kWh ahorrado cuenta.
Un mantenimiento correcto puede reducir consumos entre un 10% y un 30%, según uso y estado inicial. Eso se traduce en menos emisiones indirectas y mejor desempeño ambiental sin grandes inversiones.
Mi postura es clara: no mantener es una forma silenciosa de contaminar. No se ve, pero suma.
¿Cada cuánto conviene revisar el sistema?
No hay una única respuesta, pero sí una lógica:
- Alta carga (hostelería, industria): revisiones más frecuentes.
- Uso medio (edificios de servicios): controles periódicos y mediciones.
- Baja carga: mantenimiento preventivo básico, sin esperar fallos.
Lo importante es medir y observar, no solo cumplir un check anual.
Cómo encaja esto en una estrategia ambiental real
Para empresas que trabajan con CWS, el mantenimiento no es solo técnico: es parte del compromiso ambiental. Menos consumo, menos emisiones, más coherencia entre discurso y práctica.
Aquí no hablamos de marketing verde. Hablamos de eficiencia operativa con impacto ambiental real.

